¿Cómo ha sido la evolución de las calderas desde su invención hasta hoy?

 

Probablemente haya una caldera en tu casa, proporcionándote agua caliente y dando energía a tu calefacción. Aunque no te acuerdes de ella, es clave para vivir de un modo confortable. Pero ¿cómo se ha convertido en ese elemento imprescindible que es en nuestros días? Echando un vistazo a la evolución de las calderas a lo largo de la historia nos daremos cuenta de que no es fruto de un día, sino que el ser humano siempre ha buscado vivir mejor. Y si no, solo debéis leer lo que os contamos a continuación.

 

Origen y evolución de las calderas

Tal y como comentábamos cuando os hablábamos sobre el suelo radiante, el hipocausto fue el primer sistema de calefacción utilizado en las célebres termas de la antigua Roma. Otro sistema parecido al utilizado por los romanos fue el ondol coreano, el cual funcionaba a través de una caldera situada en el exterior de la casa que hacía pasar el calor por debajo.

Posteriormente, en la Edad Media, apareció en Castilla “la gloria”, un método que consistía en quemar paja en la boca del hogar para que el calor circulara por un doble piso situado entre el suelo y vivienda. Y ni que decir tiene que la estufa de leña también supuso una manera muy habitual para calentar los hogares durante siglos (incluido el XX).

 

Revolución Industrial

Sin embargo, a mediados del siglo XVIII apareció una figura que sería determinante para todo lo que vendría después. Se trata del ingeniero escocés James Watt (que daría nombre al vatio), un nombre clave en la incipiente Revolución Industrial, ya que inventó el generador de vapor. Esta máquina de vapor sería la primera capaz de producir calor de forma autónoma y distribuirlo por el lugar donde se encontraba.

Eso sí, con anterioridad Denis Papin había diseñado la Marmita, una máquina que almacenaba hasta 150 litros de agua, la calentaba y generaba vapor con una válvula que regulaba la presión. ¿Os recuerda a algún artilugio que tenéis hoy día en la cocina? ¡Efectivamente, aquí encontramos también el origen de la olla a presión!

Pues bien, volviendo a la máquina de vapor, en un principio se empleó en las fábricas. Después se utilizó para los medios de transporte y más tarde comenzó a llegar a la calefacción de los hogares. En este sentido, Nueva York (EE.UU.) fue un lugar clave para su popularización.

 

Calderas industriales

Las calderas industriales continuaron evolucionando hasta la aparición de las calderas de carbón, un sistema que comenzó a utilizarse en la primera mitad del siglo XX y que hoy en día se conserva en algunos edificios. En este caso las tuberías eran las encargadas de repartir el agua caliente hasta las viviendas, y una vez allí, esta circulaba por los radiadores de hierro. Claro está, cuanto mayor era la distancia de la caldera, menor calor llegaba. De ahí el caso que todos conocemos en diferentes comunidades de vecinos con circuito de agua: los del bajo tienen demasiado calor y a los vecinos de las plantas superiores les cuesta caldear su casa. 

 

Aparición de las calderas de gas

Otro gran hito en la evolución de las calderas fue la aparición de las calderas de gas. Las llamadas calderas atmosféricas funcionaban con quemadores que eran alimentados por gas y calentaban un sepertín por donde circulaba el agua hasta los 90ºC. De aquí surgieron las populares bombonas de butano que fueron muy utilizadas durante los años sesenta y setenta del pasado siglo.

Su modo de funcionamiento hacía que la combustión estuviera en contacto con el aire, lo que a su vez provocaba que el monóxido de carbono pasara al lugar donde estaba instalada. Esto las hacía poco efectivas. Fue entonces cuando surgieron las calderas estancas, que como ya hemos expuesto en anteriores artículos, se caracterizan por su aislamiento con el exterior y un mayor rendimiento.

 

Tipos de calderas actuales

Y este viaje por la evolución de las calderas nos lleva al momento más actual, en el que no solo la eficacia es importante. No en vano, los tipos de calderas que existen y que se están utilizando cada vez más, tienen muy en cuenta el componente ecológico.

De hecho, existe una Directiva europea que establece unos requisitos de diseño ecológico a todos los productos relacionados con la generación de energía. El objetivo no es otro que reducir las emisiones de gases a un 20%, así como aumentar las energías renovables con calderas de biomasa o bombas de calor geotérmico y aerotérmico. Al final, de lo que se trata es de mejorar la eficiencia energética y pasar del confort individual al colectivo.

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