¿Cómo purgar tus radiadores?: Instrucciones y consejos

 

Ha llegado el frío y algo ocurre en tu sistema de calefacción. Pones a tope la caldera pero tu casa se asemeja más a un cubito de hielo que a un lugar cálido y acogedor. ¿Qué ocurre? ¿Qué estás haciendo mal? ¿Será cosa de no tener un buen plan de mantenimiento de la caldera? Si no tienes uno contratado, piensa que es una gran opción para evitar problemas.

 

Eso sí, no olvides prestar atención al resto del sistema de calefacción porque el problema se puede hallar allí. Así que, lo primero que debes saber es cómo purgar tus radiadores. Esto te ayudará a conseguir que tu consumo energético no se dispare y tengas la posibilidad de disfrutar de una temperatura adecuada sin tener que dejarte el sueldo del mes. 

 

Instrucciones para purgar un radiador

Debes saber que durante el tiempo que no has utilizado la calefacción, se pueden formar bolsas de aire en el interior del sistema. Esto provocará un menor (y peor) rendimiento. Uno de los síntomas será oír unos ruidos al encender la calefacción, provocados por las burbujas de aire acumuladas. De ahí que saber cómo se purga un radiador resulte algo primordial antes de que el frío llame a tus puertas y ventanas.

Y es que, una purga a tiempo eliminará ese aire sobrante y optimizará la circulación del agua que calienta los radiadores. Por lo tanto, ponte manos a la obra y sigue las siguientes instrucciones que te recomendamos en ilisto, siempre y cuando tu radiador tenga una válvula manual:

1)    Comprueba que tu sistema de calefacción funciona correctamente. Para ello, enciende la calefacción y toca tus radiadores. Si están más fríos por arriba que por abajo, hay aire acumulado.

2)    Para purgar los radiadores de agua, sigue el flujo natural y comienza por el que está más cercano a la caldera.

3)    Pon algún trapo en el suelo para evitar que se moje, así como un cazo debajo de la llave del radiador.

4)    Abre la llave de la válvula girándola con un destornillador y espera a que comience a salir el aire y algo de agua del radiador. Esto se debe hacer poco a poco y de manera lenta.

5)    Cierra la llave cuando el chorro de agua sea totalmente uniforme y fluido.

6)    Realiza la misma operación en cada radiador, siguiendo el flujo del agua siempre.

7)    Una vez finalizado el recorrido asegúrate de que la presión de la caldera se encuentra entre el 1 y 1,5 bares.

En caso de que tu sistema de calefacción tenga una válvula automática, dispondrá de un sistema de autopurgado que expulsará el aire de forma automática, sin necesidad de que lo hagas tú manualmente.

Purgar radiadores antiguos

Consejos útiles

Pero no ha acabado aquí nuestra información útil acerca de la purga de radiadores. Apunta también estos consejos:

  • Los meses de septiembre y octubre son los óptimos para purgar tu radiador.
  • La manipulación del sistema de calefacción se debe hacer cuando no estén en funcionamiento con el objetivo de no interrumpir el proceso y que la bomba de la caldera mueva el circuito.
  • El radiador debe estar frío para evitar quemaduras.
  • Hay que mantener limpios los radiadores de agua. Para llevar a cabo dicha limpieza deben estar fríos.
  • En el caso de sistemas de calefacción central, conviene avisar al responsable de la instalación para que no afecte al resto.
  • En una casa de dos plantas, lo habitual es que el aire se acumule en las zonas más altas, y ahí es donde debe comenzar nuestro purgado.

 

¿Qué diferencias existen a la hora de purgar un radiador antiguo?

Lo primero que debemos tener en cuenta para definir si un radiador es antiguo o no, es su vida útil: de 15 a 20 años. Eso sí, dependiendo de las condiciones y cambios bruscos que sufran, así como la corrosión de los metales, esa vida útil puede disminuir. El proceso para purgar un radiador antiguo o moderno es el mismo, la única diferencia radicará en el tipo de válvula, que como hemos apuntado, puede ser automática o manual. 

 

Otros factores para purgar tus radiadores

Una vez que has aprendido cómo purgar tus radiadores, si tu sistema no funciona correctamente, puede que no esté equilibrado. Para comprobarlo, debemos prestar atención al “detentor”, una llave que se encuentra en la parte inferior del radiador, en la salida de agua del circuito. Su función es compensar el reparto del agua entre radiadores.

Si la caldera está en funcionamiento y las llaves de entrada y los detentores se hallan abiertos, comprobaremos qué radiadores se calientan antes y cuáles alcanzan más temperatura. De esta manera, podemos cerrar un poco los detentores de los más calientes o de los que necesitan menos temperatura y así desviar el caudal a los que requieren más.

Por otro lado, hemos de tener en cuenta que los radiadores no estén tapados por ningún mueble que dificulte la emisión del calor. Tampoco debemos pintarlos, por el mismo motivo.

Asimismo, hay que vigilar que no existan humedades ni óxido alrededor, porque eso son señales de deterioro. Cuando ocurra, lo mejor será ponerse en contacto con un profesional de cara a evitar un daño mayor.

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