¿En qué se diferencia la bomba de calor de otros métodos de calefacción?

El frío llama a la puerta y no queda otra que echarse a temblar. Y no simplemente por la bajada de temperaturas, sino porque tenemos que calentar nuestros hogares y el precio de la calefacción no es precisamente bajo. Haciendo un ejercicio de imaginación, cualquiera puede verse como el protagonista de Misión Imposible: “Tiene usted la misión de elegir el mejor sistema de calefacción para su casa, ¿acepta el reto?”. Obviamente, la respuesta ha de ser afirmativa –si no se quiere sufrir en invierno–, pero bien pudiera aparecer otra elección: decantarse entre la tradicional calefacción y las bombas de calor.

 

Con el objetivo de que puedas llevar a cabo tu “misión” en caso de encontrarte en esta situación, vamos a contarte las diferencias entre estos dos métodos para que elijas correctamente.

 

Qué son las bombas de calor

La bomba de calor es un sistema de calefacción basado en la refrigeración reversible, es decir, se aprovecha la energía ambiente para generar calor. Como habrás observado, cuenta con dos aparatos. El que da a la calle se encarga de enfriar el aire que va recogiendo y simultáneamente el aparato que se encuentra en el interior de la casa o local lo expulsa más caliente. Asimismo, cabe señalar que para transferir el calor utiliza un circuito refrigerante.

 

Las bombas de calor destacan por ser un sistema muy eficiente, ya que cada kWh eléctrico consumido aporta, como mínimo, 3 kWh térmicos. En este sentido, has de saber que existen tres tipos de bomba de calor, según de dónde se extraiga el calor y en función del fluido utilizado para transmitirlo:

  • Bomba de Calor Aire-Agua: se encarga de extraer el calor del exterior para transmitirlo al interior a través de un circuito de calefacción por agua.
  • Bomba de Calor Agua-Agua: en este caso, extrae el calor de un río, lago o pozo (siempre que haya uno cerca).
  • Bomba de Calor Aire-Aire: es la más usada, pues se encarga de extraer la energía del aire exterior.

La calefacción y los calentadores

Una vez que hemos visto el funcionamiento de las bombas de calor, vamos a hacer un rápido repaso a la calefacción más tradicional. Como bien sabrás, esta se basa en una caldera (o calentador) que es la encargada de producir la energía capaz de calentar el hogar. Como ya es de sobra conocida, aunque no sea el único método de calefacción, vamos a detenernos en las diferencias entre los calentadores.

Según el tipo de encendido, encontramos los siguientes:

  • Encendido manual, o lo que es lo mismo, el de toda la vida.
  • Encendido electrónico o automático, cuya propia denominación apunta que no requiere de nuestra intervención.
  • Encendido por Hidrogeneración. Es similar al anterior pero su sistema permite que no esté siempre encendido, por lo que es más eficiente.

 

En cambio, según su cámara de combustión, existen estos otros:

  • Calentadores estanco. Muy seguros, dado que la combustión se lleva a cabo de un modo estanco, sin emplear aire de fuera.
  • Calentadores atmosféricos. Al contrario que los anteriores, sí que utilizan el aire exterior. Estos a su vez se dividen en los de “tiro natural”, los cuales expulsan los gases sin usar un ventilador, y de “tiro forzado”, que sí lo tienen y por ello necesitan electricidad de la red (van enchufados).

 

Diferencias entre bomba calor y otros sistemas de calefacción

Para finalizar, vamos al “quid” de la cuestión. ¿Es la bomba de calor mejor opción para calentar tu casa que otros sistemas de calefacción? ¿Sale rentable? ¿En qué se diferencia? Antes de seguir, hemos de apuntar que todo depende de las características del hogar y las necesidades de cada persona. De ahí que lo mejor que puedes hacer, si te asaltan dudas para llevar a cabo tu “misión” de calentar la casa, es preguntar a los expertos de ilisto.

 

No obstante, aquí te contamos algunas claves. Entre las ventajas de las bombas de calor con respecto a la calefacción se pueden señalar las siguientes:

  • El calor no se genera quemando combustible, lo que supone un menor gasto energético (de gas, no de electricidad).
  • Su sistema multiplica la potencia que ofrece con relación a la que consume.
  • El mismo aparato se encarga de dar frío y calor.

Su eficiencia, eso sí, depende de las condiciones ambientales, por lo que hay que estudiar bien su instalación. De ahí que surjan estos inconvenientes:

  • El calor no es constante y da lugar a variaciones de temperatura.
  • En salas grandes, el calor se puede disipar, lo que un ahorro inicial puede convertirse en un mayor gasto.
  • Tiende a resecar el ambiente.

Esperemos que con nuestra ayuda, esa “misión imposible” de encontrar el mejor sistema de calefacción para tu hogar llegue a buen puerto. Todo sea por estar más cálidos la temporada de otoño e invierno.

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