¿En qué consiste el sistema de calefacción de suelo radiante?

  

No suele ser muy común llegar a una casa y descalzarte porque el suelo que pisas irradia un calor que te hace sentir a gusto. Y es que, estamos hablando de un sistema de calefacción que no se emplea generalmente, lo que le otorga ese punto de “novedoso" aunque evidentemente no lo sea. A fin de cuentas los suelos radiantes son un invento que se remonta nada más y nada menos a la época en la que Roma dominaba el Mediterráneo. Sí, has leído bien.

 

Concretamente, en las famosas termas romanas se empleaba algo llamado hipocausto, un sistema de calefacción en el que a través de huecos en el suelo circulaba aire caliente procedente de un horno situado en una estancia inferior. Este invento fue obra de un ingeniero llamado Cayo Sergio Orata, que probablemente no se imaginaba que muchos siglos después seguiría utilizándose. No en vano, durante la crisis del petróleo de los años 70 (del siglo XX, claro está) experimentó un repunte en su utilización. Y algo parecido está ocurriendo hoy en día, cuando muchos ojos se están posando en un sistema del que en la Edad Media decían que era “la gloria”.

  

Características del suelo radiante

A la típica pregunta de “¿qué sistema de calefacción es mejor para mi vivienda?”, la  respuesta siempre será que “todo depende de nuestro consumo, las características de la casa y nuestra economía”. Eso sí, la calefacción radiante es uno de los sistemas más eficientes cuando se quiere garantizar confort y ahorro energético.

 

Pero, ¿en qué consiste la instalación del suelo radiante? La más tradicional es una red de tubos plásticos, instalados debajo del suelo y de una capa de mortero autonivelante, por donde circula agua caliente a una temperatura de entre 30ºC y 45ºC de forma homogénea. Otra opción más reciente es la de una malla eléctrica situada también bajo el suelo para realizar esa misma misión.

 

Eso sí, antes de llevar a cabo la instalación de suelo radiante hay que tener en cuenta el tipo de material que elegiremos para el suelo, ya que es un factor que condiciona a este tipo de sistemas de calefacción. Por ejemplo, si empleamos un pavimento de madera, el calor lo deformará a no ser que esté específicamente adaptado para este tipo de calefacción. Por eso, la mejor opción son suelos vinílicos, cerámicos y porcelánicos, dado que soportan muy bien los cambios de temperatura.

 

 Calefacción radiante

Tipos de suelos radiantes

Como acabamos de comentar, encontramos dos tipos de calefacción de suelo radiante o losa radiante, a saber:

  • Suelo radiante eléctrico: aquel que funciona gracias a una resistencia eléctrica capaz de convertir la electricidad en calor. La instalación de este suelo radiante se realiza mediante cables o malla calefactora sobre una lámina aislante. Gracias a  un termostato podrás regular tu mismo la temperatura en cada zona del hogar. Aunque este sistema es más caro, el calor se emite de forma inmediata.
  • Suelo radiante por agua caliente: su instalación consiste en un circuito de tuberías que conectan a la caldera de gas o bomba de calor, encargada de calentar el agua caliente y distribuirla por el circuito de suelo radiante. Necesita menos energía que los radiadores tradicionales, aunque la caldera tarda más en calentar el agua que en el caso del suelo radiante eléctrico. Además se necesita una instalación del gas previa.

 

Ventajas e inconvenientes

 

Como en cualquier sistema de calefacción, en este que nos ocupa hay tanto ventajas como inconvenientes. Pero empecemos por los beneficios del suelo radiante:

  • Alto rendimiento: el caudal a mover es mínimo en el caso del suelo radiante de agua caliente, así como la cantidad de energía que se necesita.
  • Bajo consumo: el circuito de agua funciona a una temperatura de 30-45º frente a los sistemas tradicionales que necesitan una temperatura de 80-85º. Es, por lo tanto, más ecológico.
  • Ahorro de espacio: frente a radiadores u otros sistemas de calefacción, que no solo ocupan parte de la superficie, sino que además pueden generar ruido.
  • Aprovechamiento de la instalación: también es posible utilizarla para refrigeración.
  • No provoca corrientes de aire y por lo tanto no produce sequedad, se reduce polvo y se tiene mayor sensación de confort.
  • Es compatible con la ventilación del hogar porque la pérdida de calor es pequeña.
  • El calor irradia hacia arriba, por lo que toda la estancia estará caliente.

Respecto a los inconvenientes, estos son los principales:

  • Precio de suelo radiante: suele superior al resto de sistemas de calefacción, aunque se amortiza a medio plazo.
  • Es un sistema de elevada inercia térmica por lo que se recomienda este tipo de sistemas si la utilización va a ser de forma continuada.
  • Como hemos dicho, no es compatible con todo tipo de suelos y es recomendable si la vivienda es nueva; si no, habrá que levantar todo el suelo para su instalación.

Finalmente, recuerda que si tienes dudas sobre cuál es el mejor sistema de calefacción para tu hogar, lo mejor es consultar a un profesional de ilisto. Te asesoraremos para que todo sean beneficios.

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